Asesores legislativos del Senado brasileño ven nepotismo en la postulación del presidente de la República, Jair Bolsonaro, para que su hijo, el diputado Eduardo Bolsonaro, asuma la Embajada del país suramericano en Estados Unidos.
Los consultores Renato Rezende y Tarciso Jardim basaron su parecer en una decisión del Supremo Tribunal Federal (STF), la máxima corte del país, que en 2008 consideró que una jefatura diplomática en el exterior es un "cargo comisionado y no de naturaleza política".
En ese caso, por tratarse de un pariente en primer grado, el diputado más votado del país en las últimas elecciones de 2018, cuando se reeligió por el estado de Sao Paulo en la Cámara baja, no podría asumir la titularidad de la Embajada brasileña en Washington.
El parlamentario, de 35 años, edad mínima exigida para asumir una jefatura diplomática, ha sido propuesto por su padre como embajador y ya ha recibido el aval de Estados Unidos, pero para asumir el cargo todavía necesita ser designado oficialmente y contar con el apoyo del Senado.
