El cardenal Jaime Ortega, la máxima autoridad católica de Cuba, murió ayer en La Habana a los 82 años tras arrastrar por largo tiempo un cáncer, informó la Conferencia de Obispos Católicos en Cuba (COCC) en un comunicado.
Natural de Matanzas, al oeste de Cuba, Ortega desempeñó un relevante papel al frente de la Iglesia católica en Cuba, en un periodo en que la isla recibió la visita de tres papas (Juan Pablo II en 1998, Benedicto XVI en 2012 y Francisco en 2015), y fue un importante mediador en el "deshielo" entre el país caribeño y EE.UU.
Tras casi 35 años como arzobispo de La Habana, el cardenal, que ya padecía un cáncer en fase terminal según se reveló más tarde, cedió ese puesto en 2016 al hasta entonces arzobispo de Camagüey (centro), Juan de la Caridad García.
