Decenas de miles de personas se manifestaron ayer en Hong Kong en contra de la propuesta de ley de extradición que permitiría que Pekín accediera a "fugitivos" en el territorio hongkonés para juzgarlos en China.
El céntrico Victoria Park, donde se convocó a los manifestantes, estuvo abarrotado durante varias horas y coloreado de blanco, el color elegido para esta protesta, además de paraguas amarillos, símbolo de las manifestaciones en favor de la democracia de 2014 conocidas como la "Revolución de los Paraguas".
Las calles que llevaban al parque, así como las estaciones de metro circundantes, estuvieron colapsadas de gente que apenas podía avanzar.
Una manifestante que solicitó no ser identificada explicó por teléfono que, de aprobarse la ley, Hong Kong perdería su independencia respecto a Pekín y podría afectar muy negativamente a la economía local.
