El conflicto entre el Gobierno venezolano de Nicolás Maduro y el medio centenar de países que no lo reconocen como legítimo se reflejó ayer de nuevo en la Conferencia de Desarme de Ginebra, en la que EE. UU. y varios Estados latinoamericanos boicotearon la primera reunión presidida por Venezuela.
Los embajadores de diversos países del Grupo de Lima (con la excepción de México) decidieron no asistir, mientras que el representante estadounidense, Robert Woods, optó por abandonar la sesión inaugural cuando el embajador venezolano, Jorge Valero, comenzó su discurso de apertura de sesión.
Mientras el diplomático venezolano prometía escuchar a todas las partes enfrentadas e iniciar un diálogo "inclusivo" durante su presidencia, que se prolongará hasta el 23 de junio, los sillones de países como Argentina, Chile, Colombia, Brasil, Paraguay, Panamá o Perú permanecían vacíos.
