ARGEL. Decenas de miles de argelinos volvieron ayer a desbordar las calles por décimo viernes consecutivo para exigir la caída de todo el círculo de poder que parasitó junto al expresidente Abdelaziz Bouteflika y en particular del jefe del Ejército, general Ahmed Gaïd Salah, el hombre que forzó su renuncia.
Mano derecha del mandatario durante casi 15 años, el general Gaïd Salah ha emergido como la figura más controvertida de esta crisis, un pulso por el control del país que libran las familias de la oligarquía.
