El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, le hizo su primer guiño a los más pobres ayer, al anunciar un "aguinaldo" para las 14.1 millones de familias que dependen de los subsidios del Estado.
El anuncio del líder de la ultraderecha confirma la manutención del programa conocido como Bolsa Familia, que fue creado en 2003 por el entonces presidente Luiz Inácio Lula da Silva, hoy en prisión por corrupción y el mayor antagonista de Bolsonaro, y lo mejora, al añadir al beneficio una décimo tercera mensualidad. En un acto con motivo de los primeros 100 días del Gobierno que asumió el 1 de enero, Bolsonaro subrayó que pretende poner el "foco" de su gestión "en la valorización de la familia y los valores cristianos", en la "fraternidad" y en "una educación de calidad", sin "matices ideológicos".
