Organizaciones sindicales y partidos de izquierda argentinos congregaron a miles de personas ayer en las calles de Buenos Aires en una movilización contra la política económica del Gobierno de Mauricio Macri y reclamaron una candidatura opositora firme para las elecciones de este año.
El secretario de Acción Social de la convocante Confederación General del Trabajo (CGT), José Luis Lingeri, dijo a Efe que "el peronismo dividido no tiene expectativas para poder lograr" la victoria ante Macri, por lo que solicitó "unidad" en el peronismo, con la figura de la expresidenta Cristina Fernández (2007-2015) como una de las posibles propuestas.
Durante la marcha, el también secretario general del sindicato de Obras Sanitarias consideró que en la actualidad la recesión provoca que no hayan mercado ni moneda local, así como desempleo y jubilados con ingresos precarios.
Lingeri reclamó un plan económico "que ponga el acento en lo social, (...) en el que la gente realmente pueda tener el salario que le corresponde".
La Central Trabajadores de la Argentina (CTA) pidió al Ejecutivo que declare el estado de emergencia alimentaria y nutricional, la emergencia tarifaria en los servicios públicos, la emergencia habitacional y la emergencia ocupacional en el país austral.
Miles de concentrados realizaron una parada previa en el Congreso, mientras dentro se discutía en la Cámara de Diputados un proyecto de la oposición para frenar la subida de las tarifas.
Las reivindicaciones contra el Gobierno se desarrollaron bajo una tromba de agua que descargó en la capital argentina en las primeras horas de la tarde, pero los manifestantes superaron las adversidades meteorológicas.
El referente de la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (UOCRA) Felix Morelli esperó que con la marcha el Gobierno "se dé cuenta de que con este rumbo económico" les hace "pasar hambre", y consideró que un "pacto social" sin esperar a las elecciones es la mejor solución posible.
