La batalla final por el control de Trípoli y por extensión de toda Libia, que libran el mariscal Jalifa Hafter, hombre fuerte del este del país, y el gobierno sostenido por la ONU en la capital, arrancó ayer con el secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, como testigo principal.
El político portugués aterrizó el miércoles 3 en Trípoli para respaldar el plan de paz y reconciliación que promueve su enviado especial, Ghassam Saleme, visita que no impidió que ayer estalle la tensión bélica acumulada durante los últimos días. Superado el mediodía, la presencia del secretario general en la ciudad no evitó que Hafter, tutor del gobierno establecido en la ciudad oriental de Tobruk, ordenara el inicio de una operación militar cuyo objetivo, dijo, es la "liberación de Trípoli".
