El expresidente brasileño Michel Temer (2016-2018), arrestado ayer en el marco de la Operación Lava Jato, se convirtió en el segundo exmandatario de Brasil en ser detenido vinculado a la mayor operación contra la corrupción en la historia del país, tras Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010).
Temer fue detenido mientras circulaba en un vehículo cerca de su residencia en un barrio de clase alta en Sao Paulo tras ser acusado de liderar una organización criminal que recibió sobornos a cambio de favorecer empresas ya condenadas por la Lava Jato en contratos ilícitos con la estatal Eletronuclear. Pese a que fue detenido tan sólo por este caso, la Fiscalía, en una rueda de prensa, lo acusó de ser el líder de una organización criminal que desvió en los últimos 40 años unos 1.800 millones de reales (473,7 millones de dólares) de recursos públicos.
"Identificamos una organización criminal que viene actuando desde hace 40 años y que opera hasta hoy, liderada por Michel Temer, que desvía recursos púbicos de entidades en las que el expresidente ha tenido influencia por los cargos que ha ejercido", afirmó Fabiana Schneider, una de las fiscales responsables por la investigación.
Lula, por su parte, cumple desde abril de 2018 una condena de 12 años y un mes por corrupción y lavado de dinero, luego de que se diera por probado que recibió ventajas indebidas de constructoras favorecidas con contratos de la petrolera estatal Petrobras durante su Gobierno. A ello se suma otra condena de 12 años y 11 meses por los mismos cargos.
