SANÁ. Los rebeldes hutíes enterraron ayer en Saná a 17 mujeres y niños que fallecieron la semana pasada por supuestos bombardeos de la coalición militar liderada por Arabia Saudí en la provincia de Hayah, en el noroeste de Yemen, donde la violencia se ha recrudecido en las últimas semanas.
Alrededor de 700 personas, entre ellas el ministro de Sanidad del gobierno rebelde, Taha al Mutawakil, acudieron a la histórica mezquita de Al Rawda, para despedir a las víctimas.
