Un centenar de civiles, entre ellos menores de la minoría religiosa yazidí, y yihadistas del grupo Estado Islámico (EI) salieron ayer de la población de Al Baguz, último enclave que dominan los extremistas en Siria, mientras se espera que abandonen el lugar nuevas tandas para reanudar la ofensiva.
Zana Amedi, comandante militar de las Fuerzas de Siria Democrática (FSD), alianza liderada por kurdos y que encabeza la operación contra los radicales, afirmó en Twitter que "muchos niños yazidíes llegaron a áreas de las FSD". "Entre los salvados del EI hay dos mujeres con sus hijos" que, según añadió, habían sido secuestradas en 2014 y han estado desde entonces bajo el yugo del EI "tristemente forzadas a convertirse al islam y portar el hiyab (velo islámico) que todavía rechazan quitarse".
El Observatorio Sirio de Derechos Humanos afirmó que más de 150 civiles y yihadistas del EI salieron ayer de Al Baguz en una nueva tanda de personas que abandonan el interior de la zona, situada en la provincia de Deir al Zur, fronteriza a Irak.
