El presidente de Sudán, Omar al Bashir, anunció ayer la disolución del Gobierno central y declaró el estado de emergencia durante un año en una aparente cesión a las protestas de los movimientos antigubernamentales iniciadas en diciembre de 2018 pidiendo su renuncia del poder, que ostenta desde 1989.
"Anuncio la imposición del estado de emergencia en todo el país durante un año y la disolución del Gobierno de Consenso Nacional y la disolución de los Gobiernos de los estados", afirmó el líder sudanés en un discurso a la nación desde el palacio presidencial en Jartum.
En 20 minutos de alocución, que se retrasó una hora y media, Al Bashir enumeró una serie de puntos para iniciar el cambio.
La formación del nuevo Gobierno, a la que no puso fecha, se realizará en el marco de "un proceso de diálogo", en un aparente llamamiento a la oposición para que participe.
Estas medidas son una preparación del "escenario político para llevar a cabo la armonía y la unidad, y todas las medidas necesarias para realizar el sueño de nuestro pueblo, el renacimiento y la reconstrucción", aseguró.
Además, pidió al Parlamento sudanés posponer las enmiendas constitucionales que permitirían a Al Bashir ser candidato para los comicios previstos para abril de 2020.
"Pido al Parlamento que posponga la revisión de las enmiendas constitucionales propuestas para abrir las puertas a enriquecer la vida política, el diálogo y las iniciativas nacionales", apuntó.
El 16 de febrero, el Parlamento sudanés ya pospuso la reunión del comité para esas enmiendas constitucionales.
Según la Constitución, Al Bashir no podría participar en los siguientes comicios dado que solo puede estar en el poder durante dos mandatos, que finalizan el año próximo.
Las protestas, que sacuden Sudán desde el pasado 19 de diciembre, comenzaron por la carestía de los productos básicos pero pronto se convirtieron en marchas antigubernamentales en las que exigen la renuncia del mandatario, en el poder desde hace tres décadas por un golpe de Estado.
