Al menos, 66 personas murieron el jueves 14 en Nigeria, entre ellos 22 niños, tras un ataque perpetrado por un grupo armado en ocho aldeas el estado septentrional de Kaduna, informaron ayer viernes las autoridades.
Entre las víctimas se encuentran 22 niños, confirmó en un comunicado Samuel Aruwan, portavoz del gobernador de Kaduna, Nasir Ahmad el Rufai.
"El Gobierno condena los ataques y expresa sus condolencias a las familias de las víctimas. Se han desplegado cuerpos de seguridad en el área y se han realizado arrestos", dijo Aruwan, solicitando a líderes comunitarios y religiosos no alentar actos violentos a modo de represalia.
La Policía todavía desconoce quién se encuentra detrás de este suceso, si bien las disputas entre cristianos y musulmanes son frecuentes en el estado de Kaduna, donde ya se han registrado en el pasado altercados violentos. A finales de octubre de 2018, al menos, 55 personas murieron en varios días de enfrentamientos en la localidad de Kasuwan Magani, estado de Kaduna, tras una trifulca entre creyentes de ambas religiones en un mercado.
La tensión religiosa es frecuente en Kaduna, donde tanto cristianos como musulmanes tienen una fuerte presencia a diferencia de la zona norte del país -donde predomina quienes profesan el islam- y la zona sur, donde el cristianismo es mayoritario. Nigeria, el país más populoso de África con casi 200 millones de habitantes, celebra mañana unas elecciones cruciales, en las que unos 84 millones de nigerianos podrán decidir si reeligen o no a su actual presidente, Muhammadu Buhari.
BOKO HARAM
Al menos, 60 personas murieron en un ataque perpetrado el 28 de enero por Boko Haram en la localidad de Rann, en el estado nororiental nigeriano de Borno, el más mortal hasta la fecha en esta zona, según indicó Amnistía Internacional (AI).
El clima de violencia en Rann forzó a unas 30.000 personas a huir al vecino Camerún, debido a los ataques y amenazas constantes del grupo yihadista.
