SOCHI. La cumbre de los líderes de Rusia, Turquía e Irán sobre el conflicto en Siria evidenció ayer su unidad en la lucha contra el terrorismo en el país árabe, pero también división y la ausencia de un plan para afrontar la situación en el noreste de esa nación una vez se retiren de allí las tropas de EE.UU.
Los presidentes ruso, Vladímir Putin; turco, Recep Tayyip Erdogan, e iraní, Hasan Rohaní, se reunieron por cuarta vez en el formato conocido como proceso de Astaná.
