Los civiles del último reducto que controla el grupo yihadista Estado Islámico (EI) en el este de Siria están atrapados entre el fuego cruzado de la batalla final contra los terroristas en esa zona y, este lunes, al menos, 16 de ellos perdieron la vida en bombardeos.
Según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, las muertes en la provincia de Deir al Zur de estos civiles, entre ellos siete niños, se produjeron en ataques de la coalición internacional liderada por Estados Unidos, que ofrece apoyo a las Fuerzas de Siria Democrática (FSD), integradas principalmente por milicias kurdas.
El director del Observatorio, Rami Abderrahman, dijo a EFE en una conversación telefónica que la situación de los civiles en ese reducto es desgraciada y que se ha perdido el contacto con "muchos de ellos", por lo que no se sabe si "están vivos o no".
La ONG detalló en un comunicado que las comunicaciones con la zona están interrumpidas desde hace 48 horas y los familiares de los que se encuentran atrapados no pueden ponerse en contacto con ellos.
Fuentes consultadas por el Observatorio apuntaron que el EI es el que ha cortado las comunicaciones. Además, esta organización, con base en Reino Unido, ha denunciado reiteradamente que los civiles están siendo usados por los yihadistas como "escudos humanos" para evitar ser bombardeados por la coalición y atacados por las FSD. Por su parte, el portavoz de relaciones exteriores del Movimiento para una Sociedad Democrática, perteneciente a las FSD, Kamal Akef, aseguró que la mayor parte de los habitantes de la zona logró escapar tras el comienzo de la ofensiva contra el EI en Deir al Zur.
De acuerdo con Akef, los civiles que permanecen en el área, de menos de 4 kilómetros cuadrados, son mayoritariamente "familiares de los yihadistas" y "extranjeros". Sin embargo, afirmó, las FSD intentan proseguir con las operaciones militares "sin causar daño" a los civiles, lo cual ralentiza su avance.
