La sombra del fracaso planeó ayer por la cumbre del clima (COP24) de Katowice (Polonia), donde la presidencia puso en marcha fórmulas para tratar de desbloquear las negociaciones sobre la letra pequeña del Acuerdo de París.
Los avances son mínimos y los conflictos -principalmente entre países industrializados y en vías de desarrollo- persisten en asuntos clave como la financiación, el aumento de los recortes de emisiones, la adaptación y el procedimiento para que cada país pueda mostrar sus logros.
El secretario general de la ONU, António Guterres, que ya participó en la apertura de la cumbre el pasado 3 de diciembre, regresó a Katowice para advertir del riesgo de no lograr un acuerdo y para, a través de unos encuentros bilaterales, tratar de engrasar las negociaciones.
"Perder esta oportunidad pondría en entredicho nuestra última buena oportunidad para detener el cambio climático. No solo sería inmoral, sería suicida", afirmó ante el plenario de la cumbre. Guterres calificó de "dramático" su llamamiento a la acción, porque "fracasar aquí en Katowice mandaría un mensaje desastroso" y porque "la ventana de oportunidad" para atajar el calentamiento global "se está cerrando".
Así, instó a la comunidad internacional "a encontrar terreno común" que permita "mostrar al mundo" que los gobiernos y las instituciones multilaterales están "escuchando" a la ciudadanía y que les "importa" el cambio climático y sus consecuencias. Además urgió a los representantes de los países a "cooperar", a "acelerar y concluir el trabajo" y a "elevar la ambición en todos los frentes", a pesar de que algunos compromisos supondrán "duras decisiones políticas".
