MOSCÚ. La repentina cancelación de la reunión entre los presidentes de Rusia, Vladímir Putin, y EE.UU., Donald Trump, aumentó la presión sobre el Kremlin para que libere a los buques ucranianos apresados y a sus 24 tripulantes.
"Si en este caso la presión por parte de rusófobos como Ucrania y sus patrocinadores impiden al presidente mantener una relación normal con el presidente de EE.UU., esperaremos a la próxima ocasión", dijo Serguéi Lavrov.
