Un juez federal en Alexandria (EE.UU.) sentenció ayer a cadena perpetua al narcotraficante mexicano Dámaso López Núñez, el Licenciado, considerado uno de los sucesores de Joaquín el Chapo Guzmán al frente del Cártel de Sinaloa, tras declararse culpable de narcotráfico.
A sus 52 años, López conoció ayer que deberá pasar el resto de su vida en prisión en virtud de una condena que tanto su defensa como la Fiscalía solicitó y que, en caso de ser revisada, aún le acarrearía un período de libertad vigilada durante cinco años más.
En la audiencia de ayer viernes, a la que López entró sonriendo y lanzando besos a una decena de seres queridos presentes en la sala, el juez también aceptó la petición de la Fiscalía de que se le realice al acusado un embargo por valor de 25 millones de dólares y optó por no imponer ninguna multa añadida. "Una disculpa a todo el pueblo de Estados Unidos", apuntó López en su última intervención del día, en la que también dio gracias al magistrado del caso, Thomas Ellis, y de la que se retiró despidiéndose de los presentes y señalándose el corazón.
Ellis enfatizó que el delito es "una ofensa muy grave" y que, por ello, la sentencia debería tener un efecto disuasorio para él y otros narcotraficantes.
La sesión se inició con una conversación amigable sobre las variantes del lenguaje español entre el abogado de origen cubano de López y el magistrado del caso -nacido en Colombia- durante la que Ellis recordó que su padre acogía a refugiados cubanos y que cuando hablaba con ellos le sorprendía que emplearán palabras distintas para referirse a lo mismo.
"Siempre pensaba que el español colombiano era el correcto", recordó el juez durante una escena que provocó las risas de los presentes.
Vestido con un traje verde con la palabra "prisionero" a la espalda, la defensa de López solicitó que el ya condenado cumpliera la pena en una cárcel federal de la región suroeste del país, algo que el juez Ellis reclamó a la oficina de prisiones federal, "ya que el acusado es de México".
