El arresto del actual gobernador de Río, Luiz Fernando Pezao, ayer eleva a cuatro el número de ocupantes del cargo detenidos en los últimos años por corruptelas en este estado brasileño, en el que también está preso el jefe del Legislativo regional.
Las corruptelas atribuidas a los cuatro últimos gobernadores de Río de Janeiro, relacionadas con dineros ilícitos en campañas, sobornos destapados por la Operación Lava Jato e irregularidades en obras realizadas para los Juegos Olímpicos de 2016, desangran al estado más emblemático de Brasil. La crisis que vive el estado, que tuvo que recortar el presupuesto para la salud y frenar inversiones para pagar la extra de navidad a sus funcionarios, es tan solo un ejemplo de los efectos que dejaron los desvíos que sufrió.
