La primera ministra británica, la conservadora Theresa May, comenzó ayer su campaña para convencer al Parlamento de que apoye su acuerdo del "brexit", para lo que apeló a la responsabilidad de los parlamentarios, y se mostró satisfecha respecto a la gestión de la crisis con España sobre Gibraltar.
Manifestó en la Cámara de los Comunes que España no "ha conseguido lo que quería" respecto a Gibraltar porque el texto legal del acuerdo de salida "no ha sido modificado", algo que "pidió repetidamente" ese país.
El Ejecutivo español, que preside el socialista Pedro Sánchez, urgió los días previos a la cumbre extraordinaria del Consejo Europeo a cambiar el artículo 184 del acuerdo de salida del Reino Unido del bloque comunitario y amenazó con vetarlo si no se producía antes un acuerdo.
Algo que finalmente no ocurrió, sino que el Reino Unido publicó una aclaración por escrito de dicho punto, que convenció al Gobierno español, de que contará con las garantías que reclamaba respecto al Peñón de Gibraltar, un territorio considerado como la última colonia en suelo europeo.
