En su último gran discurso como primera ministra del Reino Unido, Theresa May expresó ayer su preocupación por la creciente polarización de la sociedad británica y urgió a la clase política a buscar un "terreno común" en el controvertido proceso del "Brexit".
May entregará el próximo miércoles las llaves de la residencia oficial de Downing Street a Boris Johnson o bien a Jeremy Hunt, los dos candidatos a sucederla como líder del Partido Conservador, que endurecieron en los últimos días sus posturas sobre el "brexit".
"Tenemos razones para estar seriamente preocupados, tanto en casa como a nivel internacional, en la sustancia y en el tono. Estoy preocupada por el estado de la política", declaró May.
