Al menos, 3.000 migrantes, de los 5.000 que salieron en caravana hace un mes de Honduras, se encuentran ya en Tijuana y tras los incidentes de media semana, la mayoría espera en un deportivo el momento de solicitar asilo.
El delegado municipal de la zona centro de Tijuana, Pablo Genaro López dijo que la manifestación de ayer contra la presencia de la caravana se desarrolló en orden y como la habían contemplado.
"No es tanta gente como lo esperábamos, nos preocupaba una doble marcha y que pudiera haber algún choque", dijo en alusión a la marcha a favor de los migrantes que finalmente no se celebró tal y como estaba anunciada. El funcionario expresó que Tijuana apoya la migración. "Pero no queremos ser invadidos". Pidió a las autoridades federales tomen cartas en el asunto. "No podemos aguantar mucho tiempo manteniendo y atendiendo las necesidades de los migrantes", aseveró.
Una mujer con una pancarta en la que se leía "Basta de migración desordenada", señaló que los centroamericanos "no entraron legalmente al país, no traen documentación y no sabemos que clase de personas son". "(El Gobierno mexicano) les permitió pasar, no se les dice que no pasen buscando una mejor vida, pero que se apeguen a nuestras leyes. Nosotros, como mexicanos, si violamos la ley se nos reprende y no podemos hacer lo que nos plazca, ¿por qué ellos si?", cuestionó.
La mujer dijo que el Gobierno debe crear un censo con los migrantes y ubicar a quienes tienen antecedentes penales. "Sabemos que viene gente buena pero también viene gente mala", agregó. Durante un espacio de dos horas, los manifestantes lanzaron consignas como "¡Migrantes si, invasores no!", "¡Primero nuestros pobres!", "¡Primero nuestra raza, primero nuestra panza!" y "¡Salvemos a Tijuana, de más caravanas!". Otro manifestante que declaró ante los medios fue Jaime Malacara, de 48 años y residente de Tijuana, quien dijo: (que los migrantes que se queden van a tener que 'sacar' sus papeles, seguir nuestra reglas y portarse bien".
