Una semana después de que se declararon los dos gigantescos incendios que siguen activos en el norte y sur de California (EE.UU.), todavía hay 301 personas desaparecidas y se encontraron 59 cadáveres, mientras los bomberos han logrado ganar algo de terreno a las llamas en las últimas horas.
El condado de Butte, en el norte del estado, donde arde el incendio bautizado como "Camp Fire", que con 56 víctimas mortales ya es el más mortífero de la historia californiana, actualizó hoy la lista de personas desaparecidas hasta alcanzar las 301, más del doble de las que aparecían el miércoles 14. Los otros tres muertos se produjeron en el otro gran fuego que quema en el sur del estado, cerca de Los Ángeles, y donde las autoridades no han informado de que haya ninguna persona sin localizar.
La mayoría de los desaparecidos reside en la población de Paradise, de 26.000 habitantes y que fue completamente engullida por las llamas. La localidad se encuentra en la falda de la Sierra Nevada estadounidense, con un clima seco y soleado que en el último medio siglo ha atraído a muchos jubilados, lo que ha hecho que la población se triplicase en cincuenta años.
