A pie o a lomo de tráilers que abordaban en plena Carretera Transístmica, la primera caravana de migrantes centroamericanos reanudó ayer su marcha desde el sureño estado de Oaxaca hacia el oriental Veracruz, tercera etapa de su odisea por territorio mexicano iniciada el 19 de octubre.
Partieron desde Matías Romero hacia Donají, comunidad de apenas 2.300 habitantes a menos de 20 kilómetros de los límites con Veracruz.
Los migrantes, la mayoría hondureños, pasaron en Matías Romero una de las peores noches desde que entraron a territorio oaxaqueño, pues el campo de fútbol que destinaron como albergue a las afueras de la ciudad no tenía área techada, sanitarios, duchas o iluminación.
"El presidente (municipal) sabía que iba a llover y dijo: 'que se mojen'", sostuvo un miembro de protección civil.
"(En esta localidad) no se respetaron los mínimos elementos que se deben observar en un refugio, como atención médica, seguridad, apoyo psicológico, actividades recreativas y fumigación", agregó.
Con todo, el Gobierno oaxaqueño mantiene un comité que coordina acciones de apoyo a la caravana que colocó lonas para protegerlos del sol y la lluvia, y colocó energía eléctrica para iluminar por la noche el campo de fútbol donde se alojaron los migrantes.
Al arreciar la lluvia el albergue fue abandonado por la noche y los migrantes llegaron hasta el centro de la población.
Dependiendo de las condiciones que encuentren en Donají pueden pernoctar allí o continuar su caminata hasta Acayucan, ya en Veracruz, dejando atrás la hospitalidad que en general han encontrado en Chiapas y Oaxaca, las dos primeras etapas de su travesía mexicana. El jueves 1, los migrantes Olga Suyapa Pérez y Adrián Vásquez, de origen guatemalteco, acudieron a la oficina del Registro Civil de Oaxaca en Juchitán para inscribir a su hija, nacida en suelo mexicano en el contexto de la caravana. De esta forma, la institución realizó el registro y expidió gratuitamente el acta de nacimiento de Alisson Guadalupe Vásquez Pérez -nombre de la bebé-, nacida en Juchitán.
