La caravana hondureña de migrantes seguía ayer su paso por Guatemala y pasó la noche en la ciudad de Chiquimula, en el departamento del mismo nombre y situada a unos 180 kilómetros de la capital guatemalteca, donde unas monjas les habilitaron un gimnasio.
Vigilados por una fuerte presencia policial, pero sin incidentes, los migrantes salieron este martes desde la localidad guatemalteca de Esquipulas, después de que el sábado empezaran a pie esta travesía desde la ciudad hondureña de San Pedro Sula.
Las personas, alrededor de unas 2.000 y entre las que hay niños y personas en sillas de ruedas, llegaron este mismo martes a la cabecera departamental de Chiquimula, donde unas religiosas les dieron un gimnasio de una iglesia católica para pasar la noche.
