El tiempo se acaba para cientos de víctimas del terremoto y tsunami que golpearon el viernes 28 de septiembre la isla indonesia de Célebes, al cumplirse hoy el plazo dado por las autoridades para encontrar con vida a personas bajo los escombros y el barro.
En el barrio de Balaroa en Palu, una de las zonas urbanas más afectadas por el desastre que ha causado la muerte de, al menos, 1.424 personas y más de 2.500 heridos graves, la desolación es total entre las casas que se apilan unas encima de otras formando una masa de barro, chapa y cemento.
Una mujer llega al lugar todavía con visibles heridas por el terremoto y al entrar en la zona de la devastación comienza a llorar y a implorar a Dios, mientras se pueden ver tres de las mezquitas del barrio totalmente destruidas.
Más de un millar de residentes, la mitad de la población de Balaroa, quedaron sepultadas, según estimaciones de la ONG Aksi Cepat Tanggap (ACT), dedicada a la respuesta de desastres, y otras organizaciones en el terreno.
