El Gobierno de Indonesia anunció ayer el entierro de las víctimas mortales del tsunami y el terremoto del viernes 28 de septiembre en fosas comunes en las afueras de Palu, no lejos de un pueblo donde centenares de personas han quedado sepultadas por avalanchas de barro.
Los funestos anuncios continúan aumentando la tragedia en la provincia de Célebes Central y su capital Palu, donde los muertos superan los 800 y donde se sufren cortes en el suministro de luz, escasez de alimentos y gasolina y menos personal del necesario para asistir a los afectados. Una muchedumbre de curiosos marca el fin de la carretera a causa de grietas demasiado amplias para ser sorteadas y causadas por una marea de barro que ha arrasado también decenas de casas, como se puede apreciar a simple vista.
"Al parecer ya han llegado oficiales de la agencia de búsqueda y rescate, pero no están aquí todavía", dijo a EFE Sihabudin, que trabaja para la agencia tributaria indonesiaen Palu.
