BERLÍN. La canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, buscaron ayer iniciar el deshielo de las relaciones bilaterales, pero sus diferencias en materia de democracia y Estado de derecho deslucieron el intento.
Ambos líderes trataron de subrayar sus puntos de encuentro, sus intereses comunes y la conveniencia política y económica de estrechar lazos en una conferencia de incómodo pragmatismo para ambos.
