Miles de integrantes de sindicatos y organizaciones sociales de Argentina se movilizaron ayer en Buenos Aires para protestar contra la política económica del Gobierno en la antesala de la huelga general convocada para hoy martes, la cuarta que afronta el Ejecutivo que preside Mauricio Macri.
La movilización, que tuvo algunos incidentes entre manifestantes y fuerzas de seguridad en uno de los principales puentes de acceso a la capital, fue convocada por las dos alas de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), que, además ha iniciado ayer un paro de 36 horas.
La marcha también contó con la participación del poderoso sindicato de Camioneros, liderado por Hugo Moyano, enfrentado con los actuales dirigentes de la Confederación General del Trabajo (CGT), la mayor central obrera del país y que ha convocado para hoy martes 25 a una huelga general de 24 horas.
Asimismo, en la movilización, que concluyó con un multitudinario acto en la Plaza de Mayo, frente a la sede del Ejecutivo argentino, participaron numerosas organizaciones sociales y agrupaciones políticas de la izquierda y el kirchnerismo.
Con una economía en recesión, alta inflación y desempleo en ascenso, la protesta tiene como blanco las políticas puestas en marcha por Macri, a quien la huelga encuentra en Estados Unidos, donde asistirá a la asamblea de Naciones Unidas y se reunirá con la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde.
"El presidente ahora está en Washington. Debe tener las rodillas entumecidas", dijo el secretario general de la CTA de los Trabajadores, Hugo Yasky.
El dirigente sindical vaticinó que la huelga general de mañana "le va a mostrar al mundo la foto de un país que le dice no al FMI", organismo con el que el Gobierno argentino negocia un adelanto y una ampliación del acuerdo de asistencia financiera alcanzado en junio, por 50.000 millones de dólares y que incluye fuertes metas de ajuste fiscal.
