Miles de civiles de la provincia siria de Idleb, último bastión rebelde en el noroeste de Siria, han huido de sus casas por temor a una inminente ofensiva a gran escala de las fuerzas leales al presidente sirio, Bachar al Asad, y sus aliados, que han bombardeado la zona en los últimos días.
"La población tiene miedo de la masacre que va cometer el régimen (de Al Asad) junto a los rusos y los iraníes en la provincia de Idleb", aseguró a EFE en una conversación telefónica el líder de la facción Ejército de la Victoria, Abdel Muin al Masri, cuyo grupo opera bajo el paraguas del opositor Ejército Libre Sirio (ELS). Al Masri afirmó que las facciones opositoras "se están preparando y no van a entregar Idleb" a sus oponentes, por lo que se espera una batalla sangrienta. "Resistiremos hasta el último hombre", prometió Al Masri.
Por su parte, el coordinador humanitario regional de la ONU, Panos Moumtzis, alertó en un comunicado de que una escalada militar en Idleb pondría en peligro a los civiles, sobre todo en las áreas muy pobladas, ya que 2.9 millones de personas residen actualmente en esta provincia, de los cuales 1.4 millones son desplazados llegados de otras partes del país.
En los últimos días, más de 30.000 personas se han visto desplazadas debido al aumento de los ataques aéreos y de artillería por parte del Ejército, y el lanzamiento de proyectiles por parte de las facciones armadas, en el norte de la provincia de Hama y el sur de Idleb, explicó el coordinador humanitario.
