Un grupo de monjas que dejaron la Iglesia católica denunciaron haber sido "por años" abusadas sexualmente por curas y desoídas por las autoridades eclesiásticas en la congregación "Hermanas del Buen Samaritano", en la región chilena de Maule.
En declaraciones al programa de investigación periodística "Informe Especial", emitido la noche del martes 24 por la red pública de la televisión chilena (TVN), las religiosas aseguraron haber sido también víctimas de abusos laborales en el convento situado en el municipio de Molina, a 210 kilómetros al sur de Santiago.
Agregaron que tras denunciar los abusos a sus superioras, fueron castigadas y expulsadas de la congregación sin ninguna compensación.
Yolanda Tondreaux, una de ellas, dijo que sufrió abusos apenas se puso los hábitos: "un sacerdote se me acercó, me tocó el pecho y me dio besos en la cara llegando hasta los labios".
"Me manoseó. Me dio asco", añadió y aseguró que acudió de inmediato ante la madre superiora, Patricia Ibarra, y denunció lo ocurrido, pero ella, lejos de ayudarla, la trató de "mentirosa" y le ordenó confesarse con el mismo cura denunciado.
Afirmó haber visto durante su vida de monja entregar cheques de hasta 20 millones de pesos (unos 30.700 dólares al cambio actual) a sacerdotes que afrontaban denuncias por abusos. En cambio, ella fue parte de un grupo de 23 monjas que fueron expulsadas de la congregación sin ningún resarcimiento económico por haber denunciado abusos, aseveró.
Otra exmonja, Eliana Macías, relató que además de sufrir y presenciar manoseos a las religiosas, vio a un sacerdote entrar a las habitaciones de las monjas "para realizar actos impropios o para verlas sin ropa".
