La improvisación en Real Potosí continúa. El equipo de la Villa Imperial solo llevó su uniforme oficial para enfrentarse a Sport Boys y tuvo que prestarse los pantalones cortos del dueño de casa, debido a que el cuarto árbitro, Carlos Arteaga, hizo la observación porque eran del mismo color que los del local (blanco). Además, los jugadores se colocaron una cinta negra en las medias para que se diferencien de las del rival. El plantel potosino saltó a la cancha con su habitual camiseta lila y, abajo, una prenda negra en la que resaltaba un "parche" blanco, que tapaba el escudo del Toro warneño y el número. El capitán Herman Soliz no tenía su cintillo y tuvieron que colocarle una venda como brazalete. Para colmo de males, en la delegación que comanda Wálter Botto solo 15 futbolistas estaban habilitados para disputar partidos en la División Profesional, el resto no puede ser tomado en cuenta. Lo que derivó en que solo queden cuatro suplentes en la banca.
