El ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, y su colega estadounidense, Mike Pompeo, abordaron ayer en conversación telefónica las perspectivas de normalizar las relaciones entre los dos países.
El contacto se produjo sólo cinco días después de su reunión en Helsinki, sincronizada con la primera cumbre bilateral entre el presidente de Rusia, Vladímir Putin, y el jefe de la Casa Blanca, Donald Trump.
"En desarrollo de la cumbre ruso-estadounidense en Helsinki el 16 de julio, los dos responsables de Exteriores intercambiaron opiniones sobre las perspectivas para la normalización de las relaciones entre nuestros países, sobre la base de la igualdad y los intereses mutuos", señala una nota de la cancillería rusa.
Lavrov y Pompeo "hablaron de la situación en Siria y lo que la rodea, incluida la posible cooperación entre Rusia, EE.UU. y otros países para resolver los problemas humanitarios" en el país árabe, añade el comunicado. El jefe de la diplomacia rusa aprovechó la conversación para denunciar "las acciones de las autoridades estadounidenses" en relación a la ciudadana rusa María Bútina, "arrestada en base a acusaciones falsas", y exigió "su inmediata puesta en libertad".
