La carrera por la Presidencia de Brasil, la más incierta de los últimos años, comenzó ayer a tomar forma con la apertura del plazo para que los partidos decidan en sus convenciones los candidatos para las elecciones de octubre.
Mientras las formaciones trabajan a contrarreloj para acabar de tejer las complejas alianzas políticas, los laboristas abrieron la veda de las convenciones y proclamaron ayer al centroizquierdista Ciro Gomes como su candidato.
El veterano político, de 60 años, extendió su mano para cerrar coaliciones con los más diversos partidos e hizo también un guiño a los sectores más progresistas al afirmar que, si llega al poder, apostará por un "proyecto nacional de desarrollo" que exigirá un "gran sacrificio" del Gobierno y del "mundo más rico".
