LONDRES. La primera ministra británica, Theresa May, continuó defendiendo ayer con firmeza su plan para la salida de su país de la Unión Europea, desde Bruselas, pese a la convulsión que ha provocado en su propio Gobierno.
May vive una de las semanas más intensas en lo que lleva de mandato, en la que ha tenido que hacer frente a la dimisión de dos de sus principales ministros y viajar a Bruselas a la cumbre de la OTAN.
