BERLÍN. La canciller alemana, Angela Merkel, y su ministro del Interior, Horst Seehofer, desactivaron ayer la crisis que se cernía sobre su Gobierno de coalición con un acuerdo in extremis en materia de control de inmigración.
El ministro y líder de la Unión Socialcristiana (CSU), formación hermana de la Unión Cristianodemócrata (CDU) de la canciller, asumió el protagonismo del anuncio del compromiso y anunció que se mantiene en el cargo, a pesar de que se mostró dispuesto a renunciar.
