El izquierdista Andrés Manuel López Obrador, ganador de la presidenciales mexicanas del domingo 1, apeló ayer a la reconciliación y dijo que trabajará a partir de este día para acabar con la corrupción en México, problema que, dijo, "no va a costar trabajo" desterrar.
López Obrador decidió no perder tiempo; ha puesto manos a la obra para trazar de inmediato las líneas de su futuro gobierno y ha insistido en acabar con la corrupción como eje de su política y en el que fundó su campaña.
"No va a costar mucho trabajo desterrar la corrupción en el país porque en nuestro pueblo hay una gran reserva de valores culturales, morales y espirituales. Nuestro pueblo es honesto", dijo en entrevista con la cadena Televisa.
Indicó que el problema de corrupción "es más por el comportamiento de los políticos; esa conducta es lo que ha dañado al país y manchado la imagen de México en el mundo".
Durante su campaña, López Obrador señaló en reiteradas ocasiones que la corrupción anualmente le costaba a México 500.000 millones de pesos (unos 25.000 millones de dólares) y que se gastaba demasiado en pagar los sueldos de los altos funcionarios.
"No es solo combatir la corrupción e impunidad: es liberar fondos para el desarrollo. Todo lo que ahora se va por el caño de la corrupción se va a utilizar para financiar el desarrollo del país. Quiero que México se convierta en una potencia; tenemos todo para lograrlo", expresó.
Se dijo presto para combatir la corrupción porque observa desde ahora que "habrá voluntad política".
