Los partidarios de un cambio en la política migratoria del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, celebraron ayer la decisión de un tribunal de California que ordenó a la Administración reunificar a las familias separadas en la frontera, lo que supuso un duró revés al Ejecutivo.
"Me alegro mucho de que los jueces hayan determinado que aquí hay leyes, que hay que seguirlas y que están violando las leyes", declaró a EFE el congresista demócrata Luis Gutiérrez, quien participó ayer miércoles en una protesta celebrada en Washington para exigir a Trump el fin de su política de "tolerancia cero".
Con estas palabras, el legislador celebraba la decisión adoptada por un tribunal de San Diego (California) que ordenó al Gobierno que reunifique a los miles de menores separados de sus padres en la frontera con México, en un plazo de máximo de 30 días.
En caso de tratarse de menores de cinco años, la resolución judicial establece que este plazo se reduzca a dos semanas.
"Nuestra esperanza es que el equipo del presidente no apele esta sentencia, sino que la utilice para agilizar y enfatizar una estrategia para reunir a los niños con sus padres", expresó el senador Jeff Merkley, quien presidió un audiencia en el Senado, en la que legisladores demócratas y especialistas abordaron este asunto.
La decisión supone un duro golpe para la Casa Blanca, que había instaurado en abril la llamada política de "tolerancia cero", que estipulaba que cualquier menor de edad que entrará de manera irregular en el país debería ser separado de sus padres mientras estos se encontraban presos a la espera de juicio.
El fallo de la corte californiana tiene su origen en una demanda que interpuso la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU, en inglés) a favor de una niña congoleña de siete años apartada de su madre, pese a haber cumplido con el requisito de haber solicitado asilo en un puerto de entrada.
