Alemania no revalidará en Rusia el título conseguido hace cuatro años en Brasil. La “Mannschaft” cayó ayer contra todo pronóstico a manos de Corea del Sur (2-0) y se despide de la Copa del Mundo a las primeras de cambio, después de tres partidos mediocres y con una falta de fútbol evidente.
El equipo de Joachim Löw, que se inclinó con justicia en su debut ante México (1-0) y superó casi de milagro a Suecia (2-1) en la segunda jornada, sucumbe así a la llamada “maldición del campeón” y no podrá defender su corona el próximo 15 de julio en el estadio Luzhniki de Moscú.
Dos goles en el tiempo de descuento de la segunda mitad, uno de Kim Young-Gwon (m.92) otorgado por el VAR y otro de Son Heung-min (m.96) tras un fallo clamoroso de Manuel Neuer en el centro del campo, hundieron a la “Mannschaft” y rescataron el honor de Corea, que se va del Mundial por la puerta grande.
Después de la agónica victoria sobre Suecia, gracias a un golazo de Toni Kroos en el quinto minuto de la prolongación, la vigente campeona del mundo afrontaba una nueva prueba de fuego ante la aguerrida Corea del Sur, que se aferraba a un milagro para poder llegar a octavos.
En la primera mitad llevaron el peso del partido los germanos, con el 75 % de la posesión -por momentos llegaron a picos del 85 %-, pero fueron los “Guerreros de Taeguk” los que gozaron de las mejores ocasiones. Atascada Alemania, Corea del Sur era fiel a su plan: robar, salir con peligro y buscarle las cosquillas a Neuer. Y así lo hicieron.
