China anunció ayer que responderá a Estados Unidos "con las mismas medidas impositivas" que el país norteamericano pretende imponerle y declaró que los acuerdos comerciales alcanzados por ambas partes quedan invalidados tras una nueva ola de aranceles anunciada por el Gobierno estadounidense.
Horas después de que el presidente, Donald Trump, decidió imponer nuevos aranceles a China, el Ministerio de Comercio chino aseguró en un comunicado que, pese a no desear que se produzca una guerra comercial entre las dos potencias mundiales, responderá a EE.UU. de manera contundente e inmediata.
"Introduciremos de inmediato la misma escala y las mismas medidas arancelarias y todos los logros económicos y comerciales alcanzados por ambas partes quedarán invalidados", apuntó el ministerio.
La Casa Blanca informó ayer de que impondrá aranceles del 25 % a importaciones chinas por valor de 50.000 millones de dólares que contienen "tecnologías industrialmente significativas" y puso así fin a la calma lograda en las últimas semanas tras las negociaciones entre las dos economías más fuertes del mundo.
Como ya ha manifestado el gigante asiático en numerosas ocasiones desde el inicio de la crisis, China recordó ayer que "no está dispuesta a tener una guerra comercial", pero el país "no tiene otra opción que oponerse firmemente a esto debido al comportamiento miope de Estados Unidos, que dañará a ambas partes".
Trump tomó la decisión en una reunión en la Casa Blanca con sus secretarios de Comercio, Wilbur Ross; del Tesoro, Steven Mnuchin, y de Comercio Exterior, Robert Lighthizer.
