El Gobierno y la oposición canadiense se unieron ayer para expresar su respaldo al primer ministro, Justin Trudeau, y condenar los recientes insultos y amenazas proferidos por el presidente de EE.UU., Donald Trump.
Canadá está asombrado y desconcertado por los exabruptos de Trump y sus asesores contra Trudeau tras la conclusión de la cumbre del G7, celebrada entre el viernes 8 y el sábado 9 en Quebec. Ayer todos los partidos opositores aprovecharon la sesión diaria de control al Ejecutivo en la Cámara Baja del Parlamento para apoyar a Trudeau y su Gabinete, y censurar las palabras de Trump, que calificó al primer ministro canadiense de "débil" y "sumiso".
La Cámara adoptó de forma unánime una moción que rechaza la palabras "desdeñosas y los ataques personales" pronunciadas por el presidente de EE.UU. y sus asesores.
La portavoz parlamentaria del Partido Conservador, Candice Bergen, afirmó en el hemiciclo que, "durante el fin de semana, los canadienses presenciaron con horror y consternación cómo la Administración estadounidense lanzaba insultos, ataques y amenazas de más aranceles contra Canadá". Trudeau no estuvo presente en el Parlamento, pero estuvo representado por el ministro de Pesca y Océanos, Dominic LeBlanc, quien agradeció a los diputados de esta Cámara y la gran cantidad de canadienses que están animando al Gobierno para que siga defendiendo a los trabajadores canadienses.
