MOSCÚ. El presidente ruso, Vladímir Putin, se mostró ayer conciliador con Occidente, al que propuso la normalización de relaciones, y con su propio pueblo, al que prometió un nueva etapa de bonanza económica, a una semana del Mundial de fútbol.
"Ven a Rusia como una amenaza (...), como un competidor. Esa es una política completamente errónea. No hay que contener a nadie, incluida Rusia, sino forjar unas relaciones constructivas", aseguró.
