El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, está decidido a hacer historia en su cumbre del martes 12 con el líder norcoreano, Kim Jong-un, pero no hay tantas diferencias entre su forma de enfocar la negociación y la de sus predecesores, cuyos intentos de diálogo con Corea del Norte fracasaron.
Trump se anotará un tanto histórico con el mero hecho de reunirse con el líder de Corea del Norte, y confía en que su peculiar idiosincrasia y la relación personal que pueda establecer con Kim permitan solucionar una cuestión, la del programa nuclear norcoreano, que ha frustrado a EE.UU. durante casi tres décadas.
"Esto debería haberse resuelto hace muchos años, no solo por parte del presidente (Barack) Obama, sino por la de los otros presidentes que me precedieron", subrayó Trump el viernes 1. Pese a esas críticas a sus predecesores, Trump abrió la puerta a finales de mayo a un proceso de desnuclearización "por fases" de Corea del Norte, un concepto que recuerda al que intentó implementar el expresidente Bill Clinton a mediados de la década de 1990.
"Hay algunas similitudes notables con los enfoques de otros presidentes", dijo a EFE el historiador Patrick Maney, autor de un libro sobre la Presidencia de Clinton.
"Parece que ahora Trump está dispuesto a contemplar un proceso de desnuclearización por fases. La cuestión es si eso funcionará ahora, cuando no lo ha hecho en el pasado", añadió el profesor de la universidad Boston College.
Trump también ha abierto la puerta a ayudar económicamente a Corea del Norte si emprende el camino a la desnuclearización, algo que trae ecos del acuerdo firmado en 1994, por el que el Gobierno de Clinton se comprometió a suministrar energía a Pionyang a cambio de la suspensión de su programa nuclear, y que fracasó en 2002.
Además, el enfoque inicial de Trump fue "muy similar" al que emprendió Obama, basado en la "presión" económica y la exigencia de pasos concretos de desnuclearización antes de ofrecer ninguna concesión, según Mintaro Oba, que trabajó hasta 2016 en el programa sobre la península coreana del Departamento de Estado. "Ese enfoque era inflexible, y lo único que consiguió fue que Corea del Norte siguiera desarrollando sus programas nucleares y de misiles", opinó Oba en declaraciones a EFE.
