El nuevo primer ministro de Italia, Giuseppe Conte, juró ayer el cargo ante el presidente, Sergio Mattarella, y le siguieron los 18 ministros de su Gobierno, apoyado por la ultraderechista Liga y por el Movimiento 5 Estrellas, que consumaron su llegada al poder.
El juramento tuvo lugar en el romano palacio del Quirinal, sede de la jefatura del Estado, y el primero fue Conte, visiblemente nervioso, que usó su bolígrafo y no el de oro ofrecido y al que tuvieron que indicar el documento con la fórmula solemne que debía leer ante el presidente Mattarella.
Le siguieron los que ejercerán como sus vicepresidentes: el líder del M5S, Luigi di Maio, también ministro de Desarrollo Económico, Trabajo y Políticas Sociales, y el jefe de la Liga, Matteo Salvini, nuevo titular del Interior, auténticos factótum del Ejecutivo. Después fueron pasando, uno a uno, el resto de ministros que componen su gabinete: dieciocho en total, nueve aportados por el M5S, el partido más votado en las elecciones, siete por la Liga -uno de ellos el subsecretario de la presidencia- y tres técnicos.
