Brasil vivió ayer una jornada de caos tras la negativa de una gran parte de los camioneros a suspender el paro, lo que obligó al presidente, Michel Temer, a elevar el tono y convocar al Ejército para desbloquear las carreteras ante el "fuerte desabastecimiento".
La Asociación Brasileña de los Camioneros (Abcan), una de las mayores categorías del sector y que había rechazado el acuerdo con el Gobierno, pidió ayer el desbloqueo de las carreteras, después de que el presidente de Brasil, Michel Temer, desplegó a las Fuerzas Armadas.
Los camioneros entraron ayer en su quinto día de huelga para protestar por los elevados precios del combustible en Brasil y la paralización amenaza con llevar al país hacia el colapso, después de que se registró la falta de productos básicos, como gasolina, alimentos e incluso insumos médicos necesarios en los hospitales.
La escasez de combustible generó inmensas filas en los puestos donde todavía quedaba crudo y obligó a cancelar más de 70 vuelos en diferentes partes del país, entre ellos Brasilia, uno de los más afectados y que ayer registró falta de queroseno.
Ante el descontrol de la situación, el Gobierno brasileño activó el plan de seguridad nacional y movilizó a las fuerzas federales de seguridad, que incluyen a las Fuerzas Armadas y la Policía Federal de Carreteras.
La decisión del Gobierno se produce un día después de que se anunció una tregua de 15 días con los transportistas en huelga, pero las paralizaciones continuaron este viernes en todo el país a pesar del acuerdo, lo que llevó a Temer a endurecer el pulso.
