Al menos, 27 personas murieron en un ataque de bandidos armados a un pueblo del noroeste de Nigeria perpetrado el sábado 5 por la noche, informaron ayer medios locales.
El ataque ocurrió en la localidad de Gwaska, en la comarca de Birnin-Gwari, estado de Kaduna, donde los atacantes dispararon a discreción contra los lugareños.
"La mayoría de los muertos son voluntarios que intentaron defender el pueblo y niños que no pudieron escapar de la matanza", declararon al diario "Daily Trust" fuentes del Gobierno local, al advertir de que el número de víctimas podría ser mayor. Los bandidos, procedentes, al parecer, del vecino estado de Zamfara, prendieron fuego a la localidad, de unos 3.000 habitantes; y los supervivientes, mujeres en su mayoría, buscaron refugio en el cercano distrito de Doka.
El ataque tuvo lugar apenas una semana después de que varios mineros fueron masacrados por pistoleros en Janruwa, también en Birnin-Gwari.
El Estado norteño de Kaduna, de mayoría musulmana, ha sido escenario en repetidas ocasiones de ataques atribuidos al grupo yihadista Boko Haram, aunque esta organización terrorista no se ha atribuido, de momento, el ataque.
Boko Haram, cuyo nombre significa "la educación occidental es pecado", lucha por la implantación de un Estado islamista en el norte del país y su independencia del sur, de mayoría cristiana y rico en petróleo.
Los enfrentamientos entre comunidades cristianas y musulmanas son frecuentes en los estados del centro y norte, donde ambas religiones conviven en un inestable equilibrio.
ATAQUES
Al menos, 26 personas murieron a inicios de mayo por la explosión de dos bombas en la localidad de Mubi, en el noreste de Nigeria, y se sospecha que se trata de un atentado suicida perpetrado por dos menores integrantes del grupo yihadista Boko Haram, informaron a EFE los servicios de emergencias.
