Al menos, 60 personas murieron en dos ataques suicidas explosivos ayer martes, respectivamente en un mercado y una mezquita en la ciudad nigeriana de Mubi (noreste) según fuentes de hospitales locales y testigos en el lugar de los hechos.
"Hemos evacuado decenas de muertos y heridos al hospital y las operaciones de evacuación continúan" ha informado a la AFP un voluntario, Habu Saleh.
Ni la policía ni fuentes oficiales del estado de Adamawa, donde se encuentra Mubi, emitieron ningún comunicado oficial por el momento.
"El saldo mortal podría aumentar porque las evacuaciones no han concluido aún" ha explicado la fuente médica del hospital consultada.
"Muchos heridos se hallan en situación crítica" ha advertido esa fuente bajo anonimato. A pesar de que el personal del hospital había sido convocado a una huelga, los funcionarios presentes se movilizaron para atender a las víctimas.
Un testigo presencial, Abdullahi Labaran, explicó que el primer atacante hizo estallar su carga en medio de los fieles que habían acudido a la plegaria de la mezquita, situada en un extremo del mercado. Cinco minutos antes del inicio de la plegaria se produjo la primera explosión, explicó. El segundo suicida detonó su carga cuando la gente huía de esa tragedia.
Se calcula que hay, al menos, 66 heridos y, según las fuentes, 23 personas murieron en la escena del ataque y otras tres fallecieron posteriormente en el hospital.
Mubi está en el estado de Adamawa, ubicado en la región noreste del país (fronterizo con Camerún), donde los ataques terroristas de Boko Haram mataron a más de 20.000 personas en los últimos años y han ocasionado alrededor de dos millones de desplazados.
Adamawa es vecina de Borno, el estado que vio nacer al grupo yihadista en 2009 y el más golpeado por el terrorismo.
Boko Haram, que en lenguas locales significa "la educación no islámica es pecado", lucha por imponer un Estado de corte islámico en Nigeria, país de mayoría musulmana en el norte y predominantemente cristiana en el sur. En los últimos tiempos sus tácticas se han centrado en ataques esporádicos a puntos débiles como mercados, mezquitas, iglesias y escuelas.
