El ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, recluido desde el sábado 7 de abril, en la celda en Curitiba en la que purgará 12 años de prisión por corrupción, tan solo se encontró con uno de sus abogados ayer domingo, mientras que sus partidarios tuvieron que acampar a unos 200 metros de la prisión.
Lula quedó totalmente aislado en la celda especial de 15 m2 que le fue improvisada en la sede de la Superintendencia de la Policía Federal en la sureña ciudad de Curitiba y, fuera de los guardias, su único contacto fue con Cristiano Zanin, uno de sus abogados, según un comunicado del Partido de los Trabajadores (PT).
"Él durmió tranquilo y no fue maltratado por los agentes del lugar. Permanece sereno y tranquilo", según la nota del partido.
El PT anunció que desarrollará una vigila permanente en las inmediaciones de la edificación policial tanto para exigir su liberación como defender su derecho a disputar las elecciones presidenciales de octubre próximo, para las que aparece como favorito en los sondeos.
