LONDRES. El exespía ruso Sergei Skripal, condenado en su país por alta traición, se encontraba ayer en estado grave en un hospital de Salisbury (centro de Inglaterra) con síntomas de envenenamiento, en un caso que recuerda al de Alexander Litvinenko.
El ministro británico de Exteriores, Boris Johnson, afirmó en el Parlamento que el Gobierno del Reino Unido "responderá con contundencia", si se descubre que Rusia está detrás de la intoxicación.
