El expresidente de Perú Ollanta Humala aseguró ayer que siempre mantuvo un respeto irrestricto a los derechos humanos durante el interrogatorio que le realizó la comisión parlamentaria que lo investiga por supuestas torturas, ejecuciones y desapariciones en 1992, cuando estaba a cargo de una base militar.
La comisión del caso Madre Mía, nombre de la base contrasubversiva que dirigió Humala durante el conflicto armado interno, interrogó durante alrededor de tres horas al exmandatario en la prisión donde está encarcelado mientras se le investiga por una presunta financiación irregular de sus campañas electorales. Al terminar el interrogatorio, el congresista fujimorista Héctor Becerril, presidente de la comisión, aseguró que Humala se negó a responder a las más de cien preguntas que los miembros de su grupo habían preparado.
Becerril afirmó que "no es la primera vez que el señor Ollanta Humala no quiere declarar" y agregó que también tuvo el mismo comportamiento cuando fue interrogado por otra comisión del Congreso, controlado por el fujimorismo, sobre la muerte de un trabajador de la casa del ex jefe de Estado.
Por su parte, la congresista Yeni Vilcatoma indicó que la comisión cuenta ya con "valiosa y contundente información" por parte de testigos que dieron "versiones coincidentes".
El abogado de Humala, Santiago Gastañadui, leyó ante los periodistas un escrito del expresidente en el que denunció una violación al debido proceso de la investigación porque, según relató, la comisión nunca le facilitó el expediente para poder preparar su defensa.
Calificó la investigación de "secreta" al no tener acceso a los documentos ni tampoco a las diligencias realizadas fuera de Lima como una recreación de hechos celebrada hace unos meses en las inmediaciones del lugar donde se ubicaba la base Madre Mía. "He prestado servicios en diversas unidades como oficial del Ejército del Perú, y siempre cumpliendo con la ley. He actuado siempre respetando irrestrictamente los derechos humanos. Rechazo cualquier imputación", agregó.
